Buenas tardes de noviembre queridos Diversos. Siguen los versos en nuestra mesa del fondo y seguimos compartiéndolos.
Punto de encuentro entre gentes que tenemos amor a la poesía. Somos hombres y mujeres (y viceversa) con saberes, gustos, edades, orígenes y, sin duda, destinos diversos. Aquí están nuestras palabras, nuestros sueños, nuestras alegrías, nuestros intereses, nuestras dudas y nuestras certezas.
jueves, 10 de noviembre de 2022
Nuestro Macondo, viernes 4 de noviembre de 2022
viernes, 4 de noviembre de 2022
Nuestro Macondo, viernes 28 de Octubre de 2022
Crónica Macondo, viernes 28 de Octubre de 2022.
Alguien dijo en su momento que “tiempos pasados fueron mejores”. Y alguien dijo también que esa frase es posiblemente la mayor falacia extendida a lo largo de la faz de la tierra. Siempre tendemos a pensar en el pasado para avanzar. Realizamos una mirada atrás para coger impulso, promovidos por la añoranza de buenos momentos vividos, experiencias personales aparentemente alegres y rememorativas. Nos sentimos felices por un momento puntual que se propaga ocupando una época. Y aprovechando el lugar, la mesa del fondo, los cuadros que nos rodean, Alfonso “el Quijote” y yo, Gabriel García Márquez dijo en una ocasión que la vida no es la que uno vivió, si no la que uno recuerda y como la recuerda para contarla. Y la verdad es que no comulgo con esa “falacia” antes mencionada y estoy más de acuerdo con Gabriel, sobre todo sentado donde estoy. Recuerdo unas reuniones de amigos los sábados a las once de la mañana en esta mesa del fondo y con los intereses que nos unían la cultura y la amistad. Si, se añoran esos momentos, esos sábados cuando todos nosotros o la mayoría, libres de ocupaciones laborales, teníamos tiempo de tomar un café y disfrutar de las artes en general con total tranquilidad. Eran tiempos que se añoran, que no eran falacias, eran tiempos que nos enriquecían intelectualmente. Y hoy nosotros dos, sólo nosotros dos charlando sobre la vida, el destino, la felicidad y las ilusiones de dos poetas con sus obras editadas y las que se editaran. Y hablando y hablando terminamos la tertulia intercambiando, con la promesa de devolverlos y comentarlos el próximo viernes dos poemas, uno el de Alfonso “O FOL DA NOSA FALA” y el mío “SINTO”. Ambos en nuestro gallego. Por cierto un recuerdo a Carlos Blanco que no pudo venir por el fallecimiento de un familiar. Y por último que puede que los sábados el Macondo no abra tampoco por la tarde por cuestiones “económicamente empresariales” me ha comentado Ángel el dueño. Así que “xa veremos”, hasta el próximo viernes a las seis de la tarde en “la mesa del fondo”
jueves, 27 de octubre de 2022
Nuestro Macondo, viernes 21 de Octubre de 2022
Macondo, 18 horas del 21 de Octubre de 2022, los tres nos comimos todas las chocolatinas, casi nos cogemos un empacho pero bueno entre verso y verso y café y café fuimos haciendo la digestión. Este viernes tres, mejor dicho seis, tres que estuvimos y tres que justificaron su ausencia, así que fuimos seis Rosalía, María Placeres, El Quijote, Carlos, D. Antonio y yo. Por lo tanto “abarrote en el Parrote” como diría alguien. Amena reunión en la que se habló de todo, del bien y del mal, del dulce y del “salao”, de la risa y del llanto, en fin, como en cualquier Parlamento que se precie. Alfonso trajo un libro de una amiga Nelly Pineda Hernández y de él leyó “Muerto el siglo viva el siglo” y yo aprovechando leí un poema dedicado a, bueno ya me diréis vosotros a quién os parece. Y sin más y sin menos tras dos horas y pico de agradable tertulia entre amigos, nos despedimos desde una mesa lateral, no desde la mesa del fondo pues por despiste, por un olvido (y por la pandemia, supongo) nuestra mesa ya estaba ocupada. Así que os esperamos a tod@s el próximo viernes pero en persona, espero.
Muerto el siglo viva el siglo
Cansado, como borra de un vino antiguo,
decanta este siglo.
Se cuela en la tierra caliente de inmenso terror,
Y la rueda sigue sin detener el tiempo.
Lo nuevo es pasado, lo viejo es presente.
Son invisibles los ligamentos
a un instante, a un momento.
Al sencillo canto de alguna fuente.
Al dolor del aire ante un pájaro muerto.
Inconsciente abraza al universo
, la llama joven y fluorescente que inexorable,
incinera instantes.
En el perfecto equilibrio del grito y el silencio.
Nelly Pineda Hernández
¡Maldita sea!
¡Maldita sea!
Crujió el roble
sobre el bosque
al primer aliento
de la tierra
¡Maldita sea
! Gritó el roble
aferrando sus raíces
a la tierra ¡
Maldita sea!
¿¡No lo entiendes, Madre!?
No soy yo
el que destroza tus laderas
No soy yo
el que arrasa las praderas
el que ahonda en tus entrañas
retorciendo tus paredes
destrozando tus abismos
agostando el mar que te refresca
No soy yo
porque unido a ti estoy
porque formo parte de tu piel
porque me das la vida
y yo la vida también se la doy
a él
No soy yo, Madre
no soy yo
No es el mar embravecido
No es el río desbordado
No es la lluvia torrencial
ni el calor
ni el frio
Sabes quien es, Madre
lo sabes y te duele
le has dado todo todo
que es lo único que tiene
y aun así
lo desprecia
lo destruye
y no huye
y eso es lo más extraño
pues
él
sólo a ti
te tiene
Sólo a ti te tenemos, Madre
y solos aquí nos quedaremos
esperando tu perdón
y el perdón del tiempo
ue nos quede.
Francisco E. Vila
Nuestro Macondo, viernes 14 de Octubre de 2022
Besos y versos.
Desde Macondo
Otra tarde más, otro viernes el silencio rodeado de risas y comentarios y música, si música que anima el ambiente. Pero allá, allá lejos en la mesa del fondo a dos pasos de la aldea de Gabriel, el silencio reina.
Y ahora de repente “ya no reina” y no es crítica regia, es que han aparecido al fin “dos náufragos” de la mar inmensa: Fernanda y Alfonso, como Dulcinea y D. Quijote. Ya somos tres, ellos dos y yo, que sólo soy “el cronista temporal” de este rincón añorado y casi abandonado por culpa del tiempo, la pandemia y las circunstancias, que añora el regreso de Ángeles y no celestiales precisamente y sueña con el día en que cambien “los tiempos” y regresen aquellos, aquellos sábados intensos.
Y para despedirme después de haber disfrutado intensamente de la reunión, unos pocos versos de un poeta escocés de Banff (Escocia), que también añora algo por lo que se ve, ya me diréis.
Volveréis tiempos perdidos
volveréis a llenar instantes que se fueron
volveréis a recuperar la vida
y yo tal vez ya me habré ido
perdido
en los confines del tiempo.
Fergus McRoig (1.870)
Nuestro Macondo, viernes 30 de setiembre de 2022
Muy buenas tardes queridos Diversos, los viernes avanzan y se llenan de poesía en la mesa del fondo del café de Macondo. A continuar con besos y versos.
“Las Cáscaras” de Lorenzo Olivar en la voz de Carmen. “Alfonsina y el mar” lo lee Antonio que ha regresado. Carlos lee su poema dedicado a la Tertulia del Macondo. Y yo me permito la licencia de leer “Ella y yo” de mi poemario “Estación de Tránsito, andén 2”. Hablamos también de mil y un temas distintos tanto locales como internacionales, lo que solemos hacer en nuestras tertulias. Y vamos variando el número de asistentes unas veces, seis, otras yo, otras tres, otras cuatro, pero no se rebaja la calidez y calidad de los participantes, exceptuándome yo que de calidad ando flojo y de calidez más bien templado jajaja. La verdad es que ahí estamos, seguimos estando y poco a poco nos animamos. Sí, ya sé que el día y la hora no son los mejores pero es lo que hay y el sitio y los asistentes le dan el altísimo valor que tienen las tertulias y lo que ellas encierran, cultura, arte en general y sobretodo amistad. Y así como siempre ¡Hasta el próximo viernes!, que allí os estaremos esperando con los libros abiertos y los cafés pendientes y esperando… en la cafetera, claro.
jueves, 29 de septiembre de 2022
Nuestro Macondo, viernes 23 de setiembre de 2022
Muy buenas tardes mis queridos Diversos, seguimos caminando. Y escuchando versos y sonriendo.
Adjunto la crónica de Paco de este viernes en nuestra mesa del fondo del Café de Macondo.
Hace poco era quizás “un barco a la deriva”, “el último vagón del tren del silencio en la tormenta”, era tal vez muchas ilusiones y simplemente nada. Pero al fin, después de la última tertulia en que logramos volver a ser tres, hoy hemos conseguido ser seis. Y sobre todo qué más se puede pedir que estar flanqueado por nuestras Rosalía y María Placeres, todo un placer, nunca mejor dicho, volver a estar juntos. Carlos Blanco que repite, Alfonso nuestro D. Quijote que también repite y esa sonrisa de Flory, una nueva amiga.
Casi todos leímos y todos disfrutamos. Rosalía abrió su libreta (la nueva es roja, de color, claro). Carlos recitó el único de sus poemas que recuerda de memoria (¡y yo que me creía el único!). Alfonso otro suyo y Placeres leyó otra vez a Alfonso para disfrutar doblemente de su obra. Flory nos escuchó a todos y yo logré leer este mío, aquí lo resumo pues es más largo y como ya era tarde, casi las ocho, nos fuimos todos prometiendo volver:
Se agotó la última hoja del último cuaderno
finalizó el sendero por donde huyen
miles de palabras y un millón de versos.
…
Sólo espero que la pluma se despierte en un cincel
que grabe a fuego y hierro el sentimiento
convirtiendo a estos versos en testigos
del paso y transcurrir del tiempo.
Poema de “Las Memorias de un poeta inédito”
Prometo que el próximo viernes los versos finales serán de otr@ compañer@. ¡Hasta el viernes en el Macondo!
Nuestro Macondo, 16 de setiembre de 2022
Muy buenas noches mis queridos Diversos. Ya comenzamos y los versos nos esperan en la mesa del fondo del café de Macondo. Recuerden que las reuniones son los viernes a las seis de la tarde.
Viernes, 16 de Septiembre de 2022, eran las 17:55 y al igual que Gabriel iba camino a Macondo. No sabía realmente si lo siguiente que tendría que contar (escribir, describir) era “otro viernes solo” o simplemente como Gabo habría comenzado “Cien años de soledad” y convertirme en otro Premio Nobel más. Pero no, la suerte esta vez me acompañó y de repente, sólo en la mesa del fondo, oigo a alguien en la barra que le pregunta a Angel por Francisco Vila, y ahí estaba yo saludando a un nuevo miembro de este “barco a la deriva”, Carlos Blanco ahí lo podréis conocer en la foto y supongo que tendrá la suerte de iros conociendo. Y entre otras cosas nos comentó que no es su profesión, pero si su ilusión, que por cierto desde mi punto de vista y conozco a bastantes pintores, a él a Carlos no se le da nada mal pintar, ya lo podréis comprobar. Y como en nuestras tertulias, últimamente, una multitud no somos dos pero si tres, por fin quién mejor que un nombre profundamente literario y legendario “El Quijote” don Alfonso Modroño ha venido y hemos conseguido “Abarrote en el Parrote” y logrado un comienzo de Tertulia. Espero que, por lo menos, se repita el próximo viernes.
Y así los tres hablando de mil y una cosas para conocernos mejor tuvieron el detalle de animarme a leer el poema que llevaba preparado porque “qué es una tertulia literaria en el Macondo sin leer un poco de poesía. Y en este caso leí “El viento tiene miedo” un poema que le tengo cierto cariño como a todos mis poemas claro, pero a este un poco más. Así que hasta aquí hemos llegado “Besos y Abrazos” para tod@s y hasta el próximo viernes 23 a las 18:00 horas en el MACONDO.
El viento tiene miedo
Es la voz del viento
ululando a lo lejos
cruzando los valles
capeando los bosques
elevándose al cielo.
Miedo
miedo de amainar el vuelo
miedo de ahogar el eco
en los confines del tiempo
miedo de convertirse en brisa
y convertir en susurro al trueno.
Miedo
el viento tiene miedo.
Hijo del huracán y la tormenta
hermano del aire
de las nubes compañero.
Amante, amado
de las olas del mar inmenso.
Miedo
el viento tiene miedo
de las noches profundas
del sol y de la luna
de los acantilados salvajes
de las playas
de los desiertos
de las montañas y el cielo.
Del cielo el viento tiene miedo
de convertirse en infinito
al querer apagar con su soplo
las estrellas del firmamento.
De las montañas, de los desiertos
el viento tiene miedo
de perderse en sus laderas
en sus cumbres
en sus dunas
y en sus puertos.
En los acantilados abruptos
donde anidan las gaviotas
los cormoranes y albatros
teme quedarse sin fuerzas
para poder mantenerlos en vuelo.
Y en las playas extensas
donde hasta ahora fue el dueño
teme quedarse dormido
sobre las olas tranquilas
que mansas en la arena se acuestan.
Miedo
el viento tiene miedo.
Francisco E. Vila
