Buenas noches mis queridos Diversos. Hoy llega una crónica envuelta en melancolía y aroma de anís. Carmen Torreiro nos la envía.
Volverán las golondrinas y los rayos de sol.
Mientras tanto, besos y versos para todos.
Ángeles.
CRÓNICA DE UN DÍA GRIS DE NOVIEMBRE
Mis queridos Diversos: quisiera que me permitierais contaros un pequeño cuento de ficción autobiográfica. No tiene moraleja porque no es una fábula
Y el reloj se me paró. Pero ya hacía tiempo que no sonaba. En realidad, un año entero. Echaba de menos su tictac, aunque no me daba cuenta.
Pasaron muchas cosas, pero yo no las sentí
No escuché los mirlos cantando al alba del mes de marzo
No vi los gorriones comiendo el pan mojado del día anterior
No buscaban briznas para hacer el nido?
No sentí el olor de la tierra mojada del mes de abril
No había huevos en los nidos y pájaros en mayo?
No volvieron nunca más las golondrinas ( todos los años de mi niñez anidaban en el alpendre de la casa de mis abuelos)
Quizá debería cambiar de latitudes y longitudes… pero resulta difícil en estos tiempos de confinamientos perimetrales
En agosto tuve un pequeño rayo de esperanza y me pareció que el reloj había vuelto a andar. Depresiva ilusión quimérica alimentada por amistosas palabras
La culpa fue mía por negarme a adquirir un reloj digital. Al mío habría de darle cuerda cada día y una pila dura mucho más
Pasaron tantas cosas!
Los muertos del covid
Los muertos del amor
Los muertos del odio
Los muertos políticos y los muertos naturales
Los muertos desgraciados y los muertos sin gracia
Una esperpéntica sucesión de muertos
Una crónica de muertos anunciados…
Y no aprendimos nada, de modo que no se nos puede absolver. No hubo dolor de contrición, ni propósito de la enmienda y no digamos nada ya de cumplir la penitencia…
Y yo sin darle cuerda al reloj!
Así que voy retrasada. Los madroños los comieron los pájaros igual que las cerezas
Tampoco recogí las bayas del saúco. Las naranjas están verdes y las granadas
Las mandarinas, los caquis y los quiwis aún estoy a tiempo pero no sé si podré porque se me paró el reloj
Todos los días hago una lista de tareas que nunca termino. Es natural con este retraso
Tengo una intoxicación de información desinformada, trastornos del sueño y crisis de ansiedad. Y además un reloj que no anda
Y como sabéis a los niños con retraso se les tiene que hacer una adaptación curricular. Bueno, no sé si se sigue llamando así porque todo cambia, o no. Mi adaptación curricular tendría que abarcar todo el año porque tengo la impresión de haberlo perdido. No sé vosotros.
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Siento no poder enviaros unos lindos versos que os animen esta tarde gris.
Esperando esa hermosa mañana soleada en la que nuestras voces vuelvan a cantar versos y suspirar besos, os envío aromas virtuales de manzanilla con anís
Carmen Torreiro
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