martes, 26 de septiembre de 2017

Nuestro Macondo, Sábado 2 de setiembre de 2017



Muy buenos días mis queridos Diversos. Empieza septiembre y los versos empiezan a poblar las mañanas de los sábados bajo la atenta mirada de García Márquez.
Escuchamos los versos de Rosalía con referencia a su barrio, Mi casa de la Falperra: Por el sur te veo entrar... mi horizonte son las montañas.... camina sobre una cantera. Reflejando el cariño al lugar que habita y desarrolla sus sueños. En esa zona de Coruña, que estando al lado del centro, aún se vive la vida de barrio, con bata y zapatillas. Y Rosalía está tratando con los Machado, Antonio y Manuel, con diferente cariño a uno y a otro, pero esto le hizo escribir Campos de Castilla de Barrios donde escribe: El feismo como único argumento... acogedoras ciudades enfermas..... salas con vistas al telediario.
Fernanda nos trajo dos Haikus de su autoría: 

                                                Muere la vida
                                                primavera del alma
                                                todos llorando.



                                                         Tiembla mi pecho
                                   en el ser relámpago
                                   la nada y todo.

En el primer poema nos explicó como trata de reflejar la muerte, y el comienzo de algo más profundo. Y en el segundo nos comenta la fuerza de la naturaleza reflejada en la tormenta. A raíz de estos versos debatimos la necesidad de entender o no un poema, llegando a la pensar que muchas veces sentirlo es suficiente. Paco nos dejó una definición de Poesía: "Poesía es un sentimiento que el poeta escribe en versos".

Y Mercedes, que no  nos pudo acompañar, nos hizo conocer un precioso poeta de Fernando Valverde titulado Celia, con el cual rematamos nuestra mañana poética, y que es un placer para los oidos y las mentes. Aquí está:



Celia
A Celia, nacida hoy
No conoces la lluvia ni los árboles,
pero ya eres un bosque.
 Hoy que comienza el mundo para ti,
que se pueblan tus ojos con el mar,
que todos te reciben como en una estación
donde se espera siempre,
que es principio y asombro,
mapas que no aseguran un lugar donde ir.
 Hoy que el mundo comienza,
tristeza inadvertida,
eres el tiempo limpio,
el olor a madera y el silencio,
las preguntas sin sombras
y el amor sin orgullo
del que ha perdido todo.
 Es esa mi certeza,
las olas, el océano,
tu risa que es un pájaro.
 Has traído el murmullo de un recuerdo,
los pies pequeños, como pequeño
es el rastro de nieve que has dejado
en las horas de enero.
 Cómo será la vida cuando crezca en tus manos
con la fragilidad de las buenas noticias,
como un pez que se escurre para volver al río.
 Una tarde cualquiera,
con la misma sorpresa que un amor,
vas a sentir la brisa que ha tocado los árboles
con su cansancio antiguo.
 Hay veces que es rugosa y escuece como un fósforo
cuando enciende un recuerdo…
 Tus manos brillan,
no hay sombras ni puñales,
puedo ver los cometas
arañando la noche
como un barco que zarpa y se adentra en la niebla.
 La vida es una casa donde habita un extraño,
un jardín del pasado al que no volverás,
una orilla que buscas con miedo a los fantasmas.
Pero también la vida
es una luz detrás de una ventana
cuando la oscuridad
ocupa cada hueco y cada continente.
 Esta noche es oscura,
el tren busca unos brazos
que están al otro lado de las horas.
 Mientras, pienso en el modo de decirte
que los sueños son parte de nosotros
como un embarcadero es un viaje.
 Porque ya eres un bosque,
y hay delfines, y lagos, y montañas,
y amores imposibles
que se llamarán Celia.
 Alguien dice tu nombre en el futuro
y se llena de gente una casa vacía,
todos se sientan a la mesa.
Ya lo habrás olvidado,
fue la felicidad quien sembró este dolor,
fue la felicidad igual que una tormenta
sobre un vaso vacío.
 Cuando lleguen el miedo y la desesperanza,
y todas las cerezas hayan caído al barro,
y las gaviotas griten
el olvido imposible de una mujer herida
que siente que avanzar es quedarse más sola…
 Si todo esto sucede
recuerda la manera en que la lluvia
se convierte en un árbol
y el modo en que las olas
son el final del agua y el principio del mar.
 No conoces el mar, ni el barro, ni los árboles,
pero ya eres un bosque por el que pasa un río.
Fernando Valverde (De La insistencia del daño, 2014)


Y llegó el momento de despedirnos para volvernos a encontrar el sábado que viene con los versos de Tyler Knott Gregson, que recientemente publica el poemario: Por mucho que duela y presenta la peculiaridad de escribir sus poemas con una vieja remington. 
Que la semana venga cargada de besos y versos.
Ángeles 




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